domingo, 11 de noviembre de 2012

MUNDO RARO/CIELO ROJO (70)






Por Mauricio Sanders

—Me divierte lo que escribes. ¿Pero por qué no mejor escribes de cosas serias? —me recriminó Gari. Éste es el resumen de lo que respondí:
“El matrimonio para toda la vida, reforzado por la coerción social, la ley civil y el mandamiento religioso, podrá haber sido todo lo malo que quieras. Era una institución en franca decadencia. Era urgente transformarla en algo digno de humanos. Pero la pregunta es si lo cambiamos por algo mejor. No sé si cambiamos la pena de muerte por inyección letal por el descuartizamiento, y somos lo suficientemente idiotas como para publicarlo en primera plana como la buena noticia humanitaria del día.
     “La situación que estamos viviendo es como si la única cirugía que supieran realizar los traumatólogos fuera una amputación. Hombres cojos. Mujeres mancas. Niños que ya no sé ni qué decir, porque a veces me parecen lagartijas los canijos, que les cortan la cola y les sale una nueva.  Nuestros vínculos se enferman y la manera que encontramos para sanarlos es con machete y cuchillo. A este desmadre lo llamamos progreso de la civilización.
“Solamente un sádico podría decir que el estado actual de las mujeres es una conquista de la libertad. Trabajan el doble y les rinde la mitad porque gastan en cosas en las que no tendrían que gastar, si no tuvieran que salir a trabajar. La relación con el ex marido es una pesadilla. Y además las corta el güey porque francamente qué güeva que todos los fines tengas que estar con tus chavitos y no conmigo. Se necesita estar muy enfermo para decirle mejora al aumento en las úlceras entre el género femenino.
       “Nadie advierte a las parejas que el divorcio es una cosa carísima: de entrada, dos rentas y guardería o nana. Cuando se inventó, era un artículo de lujo para distraer de sus riquezas a herederas opiómanas y señoritos dipsómanos. Era como los yates. Ahora que es como un Tsuru II, hasta una mesera que gana el sueldo mínimo y un auxiliar contable que gana el mínimo por 1.5  pueden tramitar en dos horas su divorcio exprés.
“La revolución cultural más profunda que estamos viviendo está al nivel de nuestros modos de relación, de cómo equilibramos nuestros instintos de libertad y seguridad, de cómo negociamos autonomía con interdependencia. Pero nadie nos preguntó si nos queríamos unir a esa revolución. De repente, nacimos en el paraíso de abundancia de la Unión Soviética, crecimos venerando al Camarada Mao como a nuestro abuelito que nos compra algodón de azúcar y el Comandante Fidel es nuestro mejor amigo con quien podemos jugar a las tráis.
—La revolución sexual ciertamente lo fue. Bienvenida sea. Había que limpiar el sexo para que volviera a ser útil tan hermoso instrumento del amor. Pero hay que estudiar lo que es una revolución. Ciertamente está La Marsellesa. Pero la sigue el Terror —y así le seguí contando a Gari del artículo que acababa de leer en The Economist acerca de la relación entre soltería y tristeza entre las mujeres negras de Estados Unidos y del libro Sex At Dawn, alegato socio-antropológico contra la monogamia que acaba de reseñar el New York Review of Books. Le di una flojera infinita a mi amigo.
           —Mejor escribe cosas que me diviertan, ¿no?