domingo, 24 de junio de 2012

MUNDO RARO/CIELO ROJO (50)


Por Mauricio Sanders


Ahora que el cielo es rojo, ciertas necesidades están quedando sin satisfacer, por lo que se vuelve conveniente considerar instituciones sociales alternativas al matrimonio que permitan solventarlas. Entre estas instituciones está Rent-Esposo, agencia que alquila por hora personal de sexo masculino para que realice las tareas que son la parte del varón en el funcionamiento del hogar: reparar un grifo, cambiar un vidrio, cortar el pasto, colgar un cuadro, cambiar de lugar los muebles de la sala y un corto etcétera.
            Para simplemente realizar esas tareas, desde hace tiempo que hay plomeros y jardineros, y lo que una divorciada extraña es la manera marital de realizarlas. Por eso, Rent-Esposo lo que ofrece es la experiencia.
            Una divorciada se da cuenta de que ya se secó el granado del jardín. Llama a Rent-Esposo y, después de proporcionar su número de tarjeta de crédito, le asignan al Marido 6159-11, quien se presenta en la puerta de su casa un sábado en la mañana, como a las 7 y media, en calzoncillos, despeinado y con una taza de café en la mano. La divorciada le dice:
            —Oye, gordo —o “rey”, “vida” o “amor” —, ¿ya viste que se secó el granado?
—Sip.
—Oye, ¿quítalo, no?
—Sí  —6159-11, con su taza de café, se dirige en dirección al baño y no cierra la puerta. Hojea una revista mientras mira la televisión. Se va a hacer ejercicio para regresar oliendo a cerveza cuando ya no hay luz. Entra a su cuarto de herramientas.
             —Ahorita lo hago. No creas que se me había olvidado —le dice 6159-11 a la divorciada. Luego sale al jardín, mira el granado seco, se rasca la cabeza y vuelve a entrar en la casa.
—Ya no se puede ahorita, pero ya sé cómo hacerle. Vente, vamos a ver una película. ¿Qué quieres ver? ¿Duro de matar o Full Metal Jacket? Ven, hazme piojito. ¿Qué? ¿Estás enojada?
            Tres semanas después, el granado seco ha sido perfectamente retirado. Durante ese tiempo, algunos días todavía funcionaba la sierra eléctrica a las 9 de la noche, entre quejas de vecinos, y en el pasillo que va del jardín a la cocina se acumularon cientos de huellas gruesas de lodo. El perro que no puede entrar entró hasta la cama y desbarató con los dientes las pantuflas de la divorciada. Pero la obra en el jardín quedó bastante bien y hasta un parchecito de pasto nuevo quedó en el lugar que ocupaba el árbol.
Esa noche, la divorciada se siente extrañamente contenta. Se percata de que el baboso de su marido le cae muy bien. Le prepara a 6159-11 un sándwich de jamón y los dos se quedan hasta tarde en la cocina y a lo mejor se toman una o dos cubas. Platican, ríen y suben al cuarto y, sin destender la cama, hacen el amor sobre la colcha. Se empiernan para dormir y descansan como benditos.
Rent-Esposo se basa sobre un principio: a una mujer nada la auxilia como un marido para que explore los rincones  del laberíntico intríngulis de su emotividad, para que ejercite todos sus movimientos interiores y flexione la antipatía más encendida junto con la ternura más complaciente, la voluntad de dominio con el deseo de aceptar sin condiciones a un prójimo.
Un marido no es perfecto y aunque la perfección satisface, lo que más se extraña tras el divorcio es la imperfección. Se aprecia lo perfecto. A lo imperfecto se le coge cariño. Y el cariño es lo que llena el corazón.