domingo, 3 de junio de 2012

MUNDO RARO/CIELO ROJO (47)


Por Mauricio Sanders

Ahora que el amor es difícil, hay que salvar lo importante: hay que salvar al afecto. Con este fin, podrían proponerse innovaciones sociales alternativas al matrimonio y la familia nuclear: por ejemplo, las Sociedades de Hermanos de Atole (SOCHERMAT), que se integran con los ex maridos o novios que estén incorporados al padrón de una chava equis, esto es, los entre 6 y 20 varones que, según estimaciones conservadoras, preguntaron.
—¿Quieres ser mi novia? —para que un ex pueda asociarse a la SOCHERMAT de Equis, la respuesta tuvo que haber sido “sí”. Quien haya recibido una respuesta negativa puede ser afiliado, aunque no contará con los mismos derechos y obligaciones de los socios.
Una SOCHERMAT es una asociación de afinidades que se origina en el hecho de que, en el mundo, hay entre 6 y 20 varones que, en algún periodo más o menos largo de su vida, encontraron “ardiente simetría” en lo que para el resto de la población masculina no eran más que labios, y fueron usufructuarios de un “humo entredorado” que para el 99.99999% de los compatriotas no era otra cosa que pelos güeros que les dan lo mismo.
Uno de los objetivos que atienden las SOCHERMAT es brindar asesoría al socio activo de turno:
—Nel, a Equis le gustan los baños de pueblo, aunque te haga carita de fuchi. Tú llévala un día a Portales a que se coma una pancita en El Rábano. El Mandarin House ya se lo sabe de memoria. A ver —pregunta a los miembros de la SOCHERMAT reunidos en la asamblea—, ¿cuántos de ustedes la llevaron al Mandarin en el aniversario? —seis, ocho, doce manos se alzan. El socio activo acepta la sugerencia, Equis se la pasa bomba y todos contentos.
            El potencial unitivo de las SOCHERMAT no es un factor despreciable, ahora que se vuelve necesario reconstituir el tejido social. Si puedes sentirte unido a alguien con quien solamente compartes el gusto por Led Zeppelin o las bicicletas De Rosa, cuán unido no podrás sentirte con alguien que sintió los mismos arrebatos que tú, producto de escuchar la misma voz tararear la misma tonada, y que en algún momento de su vida, con la misma faz impresa en el alma, clamó al cielo igual que tú, por idéntica impotencia que tú: “¡Dale la eternidad que le has negado!”
La SOCHERMAT es un mecanismo racional para extraer los beneficios que generan la monogamia en serie y la poliandria a plazos que se usa ahora.
—Era bien linda Equis —dice uno de los socios.
—El gazpacho le quedaba muy bueno —dice otro.
—Tenía boquita de carretonero.
—¿Se acuerdan cómo le gustaba Iron Maiden? —todos asienten, porque a Equis entre 6 y 20 hombres la han querido mucho y hay que salvar lo importante: el afecto.
—Ora sí ya no la aguanto a la hija de la chingada. Me tiene hasta la madre de harto. Otro tango de esos que me haga y la tiro por la ventana.
El presidente de la reunión pregunta si hay alguien que le entre al quite por un rato. Seis, ocho, doce manos se alzan. El presidente clausura la reunión:
—Total. El que por su gusto muere, hasta la muerte le sabe —y todo queda en familia, entre los varones que echaron su semilla en un mismo surco. Con las SOCHERMAT, la semilla puede dar fruto, aunque el fruto no use pañal.