domingo, 17 de julio de 2011

MUNDO RARO/CIELO ROJO (1)

Por Mauricio Sanders

“Si el sexo es tan fácil, ¿por qué el amor es tan difícil?”, me dice Bella Boop conforme extiende como gato perezoso sus casi un metro ochenta de norteñota estatura sobre el sofá. Yo me pregunto lo mismo desde hace trece años de preguntas. He ido a preguntar desde la Colonia del Creso en Monterrey hasta una localidad de palos del municipio de Iguala llamada Pueblo Viejo . He preguntado en Neuilly y en Huexo. He preguntado en español, en inglés y en francés. He cortado. He cortado. He cortado. Me he casado. Me he divorciado. He enviudado. Me he arrejuntado. Y no puedo contestar. Yo creo que ya nadie puede contestar.
          Pero Bella Boop se hace la pregunta. Se la hace Miss Voy. Se la hacen Majalia, Quiquis, Erin y La Gaviota y yo sé que mi amiga Maskina de Arabia también se la hace, aunque mejor hace que chambea como una loca. Se la hacen mi prima Ñañita y mi prima Resistencia y también se la hacen Jícama y Bonicuasa la Cirquera.  También pregunta Nara y vuelve a preguntar, aunque mejor se pone a aprenderse de memoria líneas de Sex & The City, para tener, por lo menos, cosas duras que decir en las bodas que nunca son su boda. Pero sé que llora. Yo la he visto.
          He visto a mis amigas, mis primas, mis compañeras, mis hermanas, mis novias y ex novias llorar. Con y sin tequila. Con y sin galán. Con marido. Sin marido. Con hijos. Sin hijos. Chiquitos. Grandotes. Con y sin. Religión. Condón. Toque. Tacha. Línea. Válium. Tafil. Lloran. Lloro. Lloramos. “Si el sexo es tan fácil, ¿por qué el amor no?”
           Y no sólo las mujeres. También Gari y Miramaestro se preguntan. También el Prince y Yago el Bueno. Los de la Oficina de Gra. Los solteros. Los casados. Los divorciados. Los vueltos a casar. Y no nada más los bugas. También Villaurrutia y Masacó. Lloramos todos pero, como somos varones, mejor no lloramos y jugamos dominó, Risk, Monopoly, jugamos a dominar el mundo como Cerebro el de Pinky y Cerebro o jugamos a jugar al pendejo. Lloran. Lloro. Lloramos. Hacemos la pregunta que Nara inmortalizó cuando se subió con Mijo al camión de mudanzas para irse de vuelta allá donde nació: “¿Pero qué nos pasó?”
          No pretendo ofrecer una respuesta. Pero sí me propongo escribir como va de cosas que importan. Sin usar a los lectores de bacinica para mis excreciones. Para buscar juntos soluciones que conduzcan a la serenidad. La neta es que me vale madres si al país se lo carga la tía de las muchachas o si a la economía le dio mu o le dio flu y si los bonos y las acciones y los mercados de derivados andan de osos o de toros me da exactamente igual.
          Irán. Afganistán. Obama. La ONU. Terremoto en Haití. Geely. Volvo. Nikkei. La Cámara de Diputéibols. El Preciso. Las Chivas. El Tricolor. Londres 2012. Los Mets. Los Bulls. Los Jets. TvNotas. Caras. Quién. Nada de eso nos concierne cordialmente. Todos son narcóticos legales. Son opio para que no nos preguntemos lo único que de verdad nos cala: “¿Qué nos pasó con el amor?”